
Mi familia decide este año celebrar el espíritu de la navidad…extraño porque nosotros jamás celebramos este tipo de cosas. Toda la familia se preparaba, la típica cena navideña (hallacas, pan de jamón y ensalada de gallina) estaba lista. Días antes mis primas y mi hermana confabularon para meterme en la cabeza que yo necesitaba un cambio de look, por lo que ese día iríamos todas a la peluquería, y así fue, nos paramos temprano y fuimos, al llegar a casa todo estaba listo, nos vestimos y esperamos a que llegaran nuestros invitados.
Hasta ahora todo pintaba medianamente normal, lo llame un par de veces y el no me atendió, aquí la situación comenzó a tornarse sospechosa, mi familia entera preguntaba por el…a lo cual yo respondía, debe venir por ahí, no me atiende el tlf. Las cómplices desde arriba se notaban nerviosas, subieron y bajaron en varias oportunidades excusándose con los carros y los puestos del estacionamiento, Yo desde mi casa ponía algo de música, de repente mi hermana me quito el Ipod y puso una canción, apenas la escuche sabía que algo no común estaba pasando, me llamaron y me pidieron que me asomara a la ventana, y ahí lo vi, levantando en sus manos una pancarta en la que me pedía que me casara con el en varios idiomas (yo solo leí el primero)…no me pregunten que pensé, porque a estas alturas no lo sé, solo sé que sentí una emoción y unos nervios impresionantes, que desbordaban en lagrimas de mi cara…mi familia también me acompaño en este sentimiento pues la mayoría lloraba conmigo, me hicieron bajar pues yo seguí atolondrada llorando desde la ventana, baje y ahí lo vi, estaba lloviendo y lo único que atine a decir fue que no quería mojarme el cabello, se arrodillo y ahí me acerque, me puso el anillo y lo abracé…subimos y arriba el dijo: aún no me has dicho que sí.
Entre llantos, risas, abrazos, miradas y fotos…le di la tan esperada respuesta… SÍ!
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